viernes, octubre 22, 2021

cuentos y relatos breves

La guala

Entonces tendría siete años. En la casa todos me decían Cáscara de Quiña. Apodo que me puso mi abuela materna dizque por lo inquieto, desobediente y burlón que era.

El invasor

Luego de un prolongado tiempo sin reunirse, como solían hacerlo al menos una vez al año, aquellos amigos de letras se volvieron a ver, pero a través de la pantalla.... y solo algunos de los que integraban el grupo base. A los demás fue imposible convencerlos para que se conectaran y acudieran a la cita.

Riu Bambu

Mi por siempre esposa mía, el azul ensueño de este mar sinigual, profundo de noche, transparente de día, así como la rumorosa brisa que por doquiera nos acompaña y refresca el cansancio que producen los años idos, parecen saber que, cuarentaicinco años atrás, nos juramos amor sincero... ¡el que a toda costa hemos mantenido incólume!

La tiendecita

Con esto de las comunicaciones en tiempo real la vida cambió dramáticamente, literal: ¡le dio una voltereta a la humanidad! Con mayor razón, con lo del inoculado virus, arma mortal en esta guerra prolongada, y por demás injusta, entre potencias a la siga de mayores rendimientos económicos a costa de la salud y hasta de la vida, sobre todo las de los sin nada, también las de los que dicen tener algo, pero que jamás les será suficiente, siendo esta su mayor pobreza, lastre social y condena inexorable.

Enjundia nacional

Jóvenes, gracias por estar aquí, por exponer sus puntos y tesis, así como por su disposición a escucharme. Me agrada que algunos traigan ceñida al cuerpo la bandera nacional. Esto me motiva a comenzar diciéndoles que esa insignia sigue y debe seguir siendo nuestro principal símbolo de congregación como país, pese a su significado inicial o razón de ser en aquel tiempo, difusos y en disputa entre los posibles principios que originaron la gesta emancipadora de comienzos del siglo XIX y la admiración romántica de aquel general por la emperatriz de Rusia en ese entonces.

Trilogía social

Años atrás y tras la partida de los tres hijos mayores, quienes se casaron y formaron toldo aparte, en el hogar de los García Mora solo quedaron los dos viejos y Felipe, el menor. Este estaba recién postgraduado, pero aún sin empleo ni oportunidades laborales a la vista debido a los embates de la pandemia.

El vuelo del paujil

Hermano, la historia que le vengo contando a retazos es algo larga, pero trataré de abreviarla para que la ordene, le ponga gracia y se la relate al mundo, por favor.

La promesa

Cuarenta y tantos años llevo casado con Eduviges Alcira Dávila. Desconocía, entre otras tantas, esta interesante historia de su bonita infancia, ¡más no por eso fácil! Tal parece que fue una época dura, razón por la cual, quizá, casi nunca me habla de su niñez, mucho menos de las afugias por las que atravesó.

El perdón

El perdón', mención especial en Premio Microrrelatos Revista Guka 2020.Buenos Aires, Argentina. A la clínica llegó Efrén con un ramo de rosas sesenta años después de dejarla esperando en la iglesia. Algunos familiares de Ester Julia, quien estaba siendo operada de su cadera tras caerse de la cama, lo miraron extrañados...

Fugaz carroza fúnebre

La historia que trasciende hacia infinito con su partida comenzó cuando llegaron del campo y, con lo de la venta de sus fincas, compraron el lote sobre el cual edificaron su casa. Ahí se arraigaron por un buen tiempo, al menos hasta cuando el viejo se murió de tanto trabajar en la dura y enfermiza construcción...
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