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Wednesday, May 22, 2024
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Colombia

Piélago

Apacible y misterioso, místico y sereno, profunda e insondable expresión de libertad. Eres vida y eres muerte, cerúlea contradicción entre longevidad eterna, y lo efímero y fugaz...

8 aerolíneas que viajan desde Colombia hacia Estados Unidos este 2024

Uno de los primeros pasos para organizar el viaje a Estados Unidos, será reservar los vuelos. Elegir una u otra aerolínea, dentro de las diferentes que operan en el país, dependerá de factores como el precio, el destino dentro de EE. UU., la disponibilidad de vuelos o de si tienes membresía de viajero frecuente.

Claro de Luna

Allá en mi Escondite Literario Tropical, sede rural, madrugué a escribir el artículo para cumplir el compromiso con la Revista Latina NC. Necesitaba enviarlo a tiempo para que pudiera ser revisado, editado y publicado el último día del mes. Estaba en esas cuando mi gata salvaje se deslizó por la ventana hasta mi escritorio. Creo que este fue el diálogo mudo que tuvimos… ¡creo!

La iluminada muerte de Marco Aurelio Mancipe

La iluminada muerte de Marco Aurelio Mancipe es una novela de ficción social histórica que nos sumerge en un país subcontinental, enfermo de nostalgia social. La trama se desarrolla a partir de las preñeces pagas que Marco Aurelio Mancipe contrata con su díscola esposa Idalia Gómez Sanclemente. Acuerdo este que cuenta con el soterrado aval de Chavita, el amor escondido de Marco Aurelio, hasta cuando esta lo echa todo al traste al contarlo a los cuatro vientos. Situación que marca el inicio del fin del poderoso e iletrado gamonal.

Hay días…

Hay días en que eres ausencia, pero te reencuentro suspendido en mi memoria... Hay noches en que solo eres un sueño que en realidades cotidianas se desvanece...

En libertad

Remas sin pausas, sin prisas en el caudal de mi recuerdo, emerges, elevas tu vuelo en los abismos de mi alma, sonríes vagamente tras el cristal de la ausencia...

Colibrí verde esmeralda

Desde hace unos quince años, tras cumplir los treinta, opté por ir cada mañana al parque del barrio, de 7 a 8, a dar unas cuantas vueltas al trote. Siempre finalizo con unos minutos de estiramiento en la zona de máquinas. Lo hago con regularidad, excepto cuando amanece lluvioso, tengo algo que hacer ese día o los cólicos me lo impiden. No hablo con nadie, más allá de un esquivo y obligado «¡Hola!», cuando uno que otro hombre adulto me saluda, quizá por cortesía al coincidir en rutinas y lugares. Tampoco faltan otros que sacan a esa hora a pasear sus perros e intentan ser amables.

La última voluntad del difunto

Celebrándole el cumpleaños a un familiar en su casa de campo, otro de los invitados, de voz en cuello, contó varias historias en menos de cuarenta minutos. Todas, al cual más, me parecieron interesantes, aunque propias de sociedades subcontinentales, como esta en la cual, en suerte, nos tocó vivir. Cuando se despachó con la quinta estaba dispuesto, por cortesía citadina, a escucharle esta y no más. Tenía pensado, una vez aquel terminara, pararme y decirles a los anfitriones que tenía que regresar temprano a la capital, antes de entrada la noche.

Casi noventa resoluciones

Cuando por fin nos encontramos en aquel Café Valdez y comenzamos a degustar, él su primer tinto americano y yo un late aderezado con canela molida, soltó sin mayores filtros esta historia, entre otras tanta que atesora y trae guardadas desde el orto del convulso s. XXI, allá en los inexpugnables calabozos de su memoria. Historia que, desde luego, por seguridad nacional y personal de aquel egregio exfuncionario, también, de mi pellejo, hice objeto del pincel de la transfiguración literaria subcontinental para compartirla con ustedes y las futuras generaciones lectoras, de haberlas...

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