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martes, enero 31, 2023

Los lugares comunes tienen su lugar – Primera Parte

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Eugenia Gallardo
Eugenia Gallardo
Literariamente Eugenia se define como hija de Asturias y Cervantes; prima de Monterroso y Batres Montúfar; amiga de Yourcenar y Christie. Su obra ha sido traducida al italiano y francés, e incluida en antologías. Publica poco y escribe mucho; la crítica ha sido generosa con los frutos de su inventiva. En 2020 y 2021 fue nominada al Premio Nacional de Literatura. Floreció en dos hijas y dos nietas. Casada de dos hervores, hoy es soltera empedernida. Creció en Cobán, Huehuetenango y la Ciudad de Guatemala. Entre aventuras y exilios ha vivido en Nueva Orleans, Sao Paulo, Atlanta, Carolina del Norte, Londres, Madrid y Costa Rica. Es Máster en Ciencias en Economía de América Latina (Universidad de Londres). Como economista política se ha dedicado principalmente a la investigación social. Escritora, dramaturga, actriz y artista plástica, su principal motivación es la creatividad y la experimentación.
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En el territorio compartido del idioma no existen solamente las palabras, las estructuras que les dan sentido, los giros locales, las convenciones gramaticales y ortográficas, etc. Existe además un bebedero, una fuente de frases ya hechas o expresiones que denominamos lugares comunes. Provienen de hallazgos interesantes o efectivos que algún autor le regaló a la humanidad y la humanidad, agradecida, quiso mostrar su admiración repitiendo la tal frase y adornando o mejorando su literatura con ella. Ese autor pudo ser un poeta, un novelista, un orador, un filósofo… un periodista. Y así, el bendito lugar común llegó sin hacer ruido a nuestro cerebro y empezamos a usarlo inconscientemente como propio, sin cuestionarlo. Eso es normal, así funcionamos los humanos: imitando. Ahora bien, aquí estamos afinando nuestros recursos para contar nuestra propia historia con efectividad y gracia, con ánimo de impactar y entretener, de arrojar luz sobre las conductas, de decir lo que tenemos derecho a decir y, en este contexto, es necesario que examinemos el tema de los lugares comunes. Examinar, tomar conciencia de lo que estamos haciendo para después decidir si lo queremos seguir haciendo y con qué propósito. Propongo que tomemos uno de los textos que hemos escrito y que le busquemos los lugares comunes. ¿Encontró, por ejemplo, “romper el silencio”, “la punta del iceberg”, “una cortina de humo”, “la oscuridad de la noche”, “un brillante amanecer “, “una abnegada madre”, “un padre ejemplar “, “un silencio sepulcral “, “una lágrima rodando por una mejilla”, “una luna plateada “, “una dulce viejecita”? Saque la lupa, lea en voz alta… y cuando encuentre un lugar común pregúntese si era eso realmente lo que quería decir y si le sirve o no a la autenticidad de su narrativa. En la próxima columna pensaremos qué hacer con los lugares comunes: en qué lugar los ponemos o de dónde los quitamos o si conviene dejarlos dándoles un giro personal.

Eugenia Gallardo
18 enero 2023
Raleigh NC

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Hay algo que quiero complementarle, hermano, antes de iniciar con lo mío. Es en relación con lo que usted dijo en alguno de sus relatos anteriores. No solo el tiempo es, hoy por hoy, nuestro mayor y más caro activo. Tal vez, igual de valiosas, quizá más, son nuestras experiencias. Así como la infinidad de aportes que en silencio le hemos hecho a este bello país… y en la alborotada época cuando lo hicimos: último cuarto del siglo XX y primera década del XXI.

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