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miércoles, junio 29, 2022

El valle de las apariciones y sus Personajes

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Wilson Rogelio Enciso
Wilson Rogelio Enciso
Escritor colombiano (Chaguaní, 4/15 de julio de 1958), profesional en Ciencias Políticas y Administrativas (Administrador público), especializado en Administración de la Planeación Urbana y Regional y diplomado en: Docencia Universitaria, Educación Virtual, Educación a Distancia y Planeación Estratégica. Laboró con el Estado colombiano entre 1978 y 2015 y fue docente universitario de 1986 a 2012. Es autor de una saga de dieciséis novelas, dos en proceso y cuatro en perspectiva, dos compilaciones de narraciones románticas y más de sesenta relatos. Obras publicadas: La iluminada muerte de Marco Aurelio Mancipe , 2016, novela. Con derrotero incierto , 2017, novela. Enfermos del alma , 2018, novela. El frío del olvido , 2019, novela. Amé en silencio, y en silencio muero , 2017, compilación de narraciones románticas. Matarratón, 2021, novela. Es autor de cuentos y relatos que sube de manera periódica a redes y que publica en Revista Latina NC , en Escondite Literario Tropical y en su página wrenciso.com . Fundó y gestiona desde 2016 la iniciativa literaria: Una novela para cada escuela . Busca incentivar la lectura desde el aula de clase en lugares remotos y de difícil acceso a la literatura, tanto en su país como en otras partes del mundo.

En ‘El Valle de las apariciones’ todos los personajes tienen igual importancia y protagonismo, además de la conexión entre ellos a través del escritor, quien hace la primera de las dos voces en la novela. Cada uno construye en su respectivo tramo parte fundamental del entramado que cobra vida, en un cuerpo etéreo y único, cuando el lector en su mente junta y remata todos los relatos. Sí, cada uno tiene su impronta, parlamento y momento específico para compartir con el escritor, a su manera, lo que piensa, siente, sufre, afecta o necesita denunciar o aclarar.

Hay tres tipos de personajes. Están los humanos, los de carne y hueso y sus complementarios: las apariciones con las que el escritor cree interactuar a lo largo de aquel periplo por entre las hirsutas montañas del valle que, a mitad de país, en su tranco medio, tributa sus aguas al Magdala, al río de la patria. La segunda categoría está constituida, precisamente, por el exquisito paisaje y la geografía, en especial, la del campo, a la que el escritor llama la “amada ruralidad”. La tercera la encarna la compleja y atropellada historia social de aquella nación subcontinental.

El delicado zurcido de estas tres categorías de protagonistas que convergen en la obra, en principio hilado con letras desde su creación y rematado por la inquieta imaginación del lector, termina en una filigrana tipo acuarela, con encajes, matices y candilejas exquisitamente difusas que las dos voces de la novela le van mostrando y explicando al oído del lector; incluso, los detalles aparentemente imperceptibles. Estos, hasta es posible que pasen inadvertidos a la vista de los desprevenidos. O, tal vez, algunos querrán dejarlos de ver o entender… sus razones tendrán a quienes esto les pase.

Aunque al parecer la mayoría de los personajes humanos y las apariciones son del género masculino, tras estos, en verdad, las que se llevan el estrellato novelístico son mujeres, aunque poco asomen sus narices en las páginas. Los protagonistas hombres hacen lo que hacen y se mueven, en esencia, por fibras que aquellas les exacerban de alguna manera, por lo general con temas de carácter afectivo-sentimental, social o místico.

El escritor es la voz visible a lo largo de la trama. Es el interlocutor y por quien aparecen los demás personajes. Pero, en esencia, su razón de ser es su esposa, más aún desde la quinta década de su vida cuando decidió dedicarse a escribir y recorrer la geografía de su país (la ruralidad) donando sus novelas de ficción social en las bibliotecas públicas de los pueblos. Su esposa es un personaje que, aunque poco se muestra en líneas, constituye el soporte existencial del escritor y de casi todos sus escritos, con mayor razón en ‘El Valle de las apariciones – Novela coral’.

En su orden de aparición el personaje que comienza a interactuar con el escritor durante aquel periplo de tres días por los pueblos del valle es, precisamente, la geografía (tanto la física como la humana), compuesta por los paisajes, los lugareños y su respectiva cultura, su idiosincrasia. Esto, tanto en el área urbana como, a medida que se aleja de la caótica ciudad capital, en los pueblos, la zona rural, su amada ruralidad. Con este personaje: la geografía física y humana de aquel peñasco de montaña, va entrando en escena la convulsa historia de aquel país subcontinental. Esta es contada, o develada en lo particular, por cada personaje, sobre todo, en cuanto a aquellos pasajes que la sociedad quiere, o necesita, por cualquier motivo, esconder, difuminar o transfigurar.

Al llegar al primer pueblo, La Vega de Butulú, el escritor se topa al siguiente personaje, El pasajero, quien casi le causa la muerte. Sin embargo, apasionante por el lastre que le atisbó desde cuando lo vio en la cafetería donde el escritor fue a desayunar. Gracias a su relato conoció la historia de su esposa, quien se fue de su lado con un cardiólogo, apartándolo para siempre de su hija. Lo que a la postre lo conminó a la incurable y contagiosa nostalgia, no solo la de tipo afectiva, también la social.

Luego del impase que casi le cuesta la vida con su famélico pasajero, al llegar al siguiente poblado interactuó con el barrendero municipal, quien a su vez le devela un fragmento doloroso e incurable de la historia reciente, no solo de aquel municipio: Cañas Dulces, sino del país… y podría decirse, también, del subcontinente. La revelación de este personaje, ligada a la triste suerte de su esposa e hijos, calarían hondo, muy hondo en la mente del escritor.

En el tercer municipio del periplo el intelecto del escritor es impactado de manera trascendental, no solo por las revelaciones que allí se le manifiestan dentro de un marco de historia, cultura y religión, sino por el encuentro que tuvo, primero, con El Guía de Villa Remanso, luego, con la despampanante y difusa Bella Morena Triste, en el parque principal, frente a su iglesia de torres blancas tipo colonial.

Camino a Mi Destino, el final del recorrido del primer día, la historia y la geografía pueblerinas se anuncian y entran en escena aprovechando el teatrín que por allí le tenía preparada su amada ruralidad.
En Mi Destino la poetisa anfitriona del evento literario al cual fue invitado, y razón o justificación de aquel periplo, le comparte al escritor un secreto guardado de su infancia, en donde el actor estelar es un perro que cuando niña su padre Martín le regaló y que ella llamó Abejón.
En ese mismo pueblo conoció la historia de una mujer humilde a quien él bautizó Artesana lectora, así como al poeta caribeño con quien hace el fantástico viaje de regreso por la otra carretera de acceso, en donde, de nuevo, la geografía, la historia y los mitos subcontinentales recrean el recorrido, hasta Agua Viva. En ese pueblo tienen que recoger, por encargo y en medio de un aguacero agorero, a doña Aparición. Sombra de mujer que así como apareció desapareció frente al cementerio de Pradera, ya en el altiplano de la gran sabana, luego de un viaje enigmático a su lado, y anuncio del desenlace espectral de la novela, así como de su título.

Disponible en Amazon.

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