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lunes, enero 17, 2022

Entrevista a Wilson Rogelio Enciso

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Maria Beatriz Munoz Ruiz
Escritora y Directora de la revista digital cultural One Stop. Titulada como Community manager y Técnico en consumo, con formación en marketing digital y columnista internacional de la revista Pandemia, cultura contagiosa en la que colabora también con el seudónimo de La Dama oscura. Cuenta con 14 novelas publicadas, todas las encuentras en Amazon. Colaboradora de varias revistas internacionales. Nació el 12 de septiembre de 1977 en Granada (España). Cursó sus estudios en el colegio Sagrada Familia, pero quién realmente fomentó su pasión por la literatura fue su abuelo, alguien que marcó su carácter, y al que nunca olvidará.

Entrevista a Wilson Rogelio Enciso
Por María Beatriz Muñoz Ruiz

Hoy os voy a presentar a un gran escritor que, por falta de tiempo, como le sucede a mucha gente, tubo que posponer sus letras, pero a pesar de haber empezado en este mundo literario algo tarde, su trabajo es tan extenso e impecable que nadie notaría este ínfimo detalle.
El éxito de sus obras no tiene secretos, ya que aquel que lea una sola de ellas, puede disfrutar de una novela entretenida, pero a su vez crítica y social. Una de esas novelas que no solo divierten, también te hacen pensar y aprender.
Ahora vamos a conocer más sobre este gran escritor y a introducirnos más en su mundo literario y personal:

1. ¿En qué momento de tu vida decidiste que querías introducirte en el mundo literario?
Gracias por esta magna oportunidad, María Beatriz, es un placer ser tu invitado. Saludo afectuoso y literario para tu inmensa audiencia y lectores en los cinco continentes.
Hubo dos momentos cruciales. El primero, cuando, por allá en mi Chaguaní del alma me agarró la afición por la lectura… tenía, tal vez, menos de diez años y cayó en mi mano la primera novela que leí: ‘La hora veinticinco’.
A partir de entonces, pero sobre todo en Bogotá años después, descubrí las bibliotecas y, desde luego, los libros. Como a los catorce comencé a garrapatear historias cortas y poemas en prosa, a los cuales bauticé: Narraciones románticas.
A los 17 terminé la primera novela. Esta y muchos otros escritos se perdieron de trasteo en trasteo. Pero seguí escribiendo y desde entonces no he parado.
El segundo momento fue cuando en 2015 me notificaron que una de mis obras era finalista en el IV Concurso Internacional de Novela Contacto Latino, en Estados Unidos. Se trataba de ‘De mala prosapia’, título inicial de ‘La iluminada muerte de Marco Aurelio Mancipe’, como finalmente acordamos con la editorial que así saldría a luz pública.
De esta manera me asomé al mundo literario. Tenía, para entonces, 57 años.
2. ¿Qué género literario es tu preferido como escritor? ¿Qué autor ha marcado el género literario que te define?
Soy autodidacta en temas de escritura y literatura, por lo que es muy poco y nada lo que domino sobre estas lides tan académicas. Autodefino mis obras así: a las novelas como ficción social, me refiero a mis cuentos como relatos subcontinentales imperfectos y a los poemas en prosa como narraciones románticas.
Hay un buen número de escritores universales que me hablan al oído. Por ejemplo, en eso de mis poemas en prosa, es decir, las narraciones románticas, y solo por citar a uno, a mi ídolo, está Pablo Neruda. En narrativa, sin duda, de una treintena de mis autores favoritos que podría citar, están los primeros que fui descubriendo en las bibliotecas del Concejo y la Luis Ángel Arango en Bogotá: Gabriel García Márquez, William Shakespeare, Alejandro Dumas, Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, Nikolái Gógol, Miguel de Cervantes Saavedra…
3. Hace poco has publicado con la editorial Ayame Editorial tu obra Matarratón, háblanos sobre tu obra, cuéntanos cuál es su argumento y cómo surgió.
Este 4 de diciembre de 2021 Ayame Editorial y el joven poeta nicaragüense Carlos Jarquín me hicieron el inmenso honor de presentar internacionalmente vía Zoom mi quinta novela publicada: ‘Matarratón’. Fue un evento conmovedor que logró mojar mi pupila, no solo por la calidad de los asistentes, sino por lo que dijeron y los temas que ahí se tocaron.
‘Matarratón’ hace parte de una saga de novelas de ficción social sobre un país que lo tenía todo… menos amor patrio. En esta, Carlos Alfredo Pataquiva se enfrenta, sin buscarlo, ni mucho menos quererlo, al más perverso y poderoso de los amos de aquel país subcontinental, el senador David Túnez Congótez, más conocido como el Viejo Tigre Montesiano, por lo de sus zarpazos certeros y criminales contra lo que sea, con tal de quedarse con todo.
La novela retrata a Concordia, la grande, un país subcontinental ubicado en el Trópico, durante la última década del siglo XX, el de la ignominia nacional. Además de la fotografía, cuyo fondo es el magenta, en esta el lector, al tenerla en sus manos e ir abriendo y pasando sus páginas, percibirá un olor: el de las hojas verdes del matarratón al ser quemadas al atardecer para ahuyentar zancudos, así como el de las vísceras del bocachico recién pescado en el río Revueltas. También, al avanzar en la trama, sus papilas gustativas se impregnarán del zumo de la rebancá revuelto con ajenjo al tomarlo en ayunas y percibirá, de fondo, una mezcla de ritmos entre el porro, la puya, el fandango y el mapalé.
Esta novela, como casi todas mis obras, surgen de la observación y vivencia del acontecer sociopolítico latinoamericano. Son historias compuestas por dos átomos de realidad y uno de fantasía, a lo cual llamo nostalgia social.
4. Si tuvieras que definirte con tres palabras ¿Cuáles serían?

Narrador social incorregible.

5. En todas mis entrevistas hago mi pregunta estrella, una pregunta que siempre realizo por las originales respuestas que me dan los entrevistados así que… Si pudieras dar un consejo al Wilson Rogelio Enciso del pasado cuando comenzó en este mundo literario, ¿Cuál sería?
Serían dos respuestas, una para cada momento crucial en la vida literaria de Wilson Rogelio.
Para el niño en su bucólica Chaguaní cuando descubrió la literatura: “Jovencito, jamás pares de leer, porque hay un universo de letras que, sin moverte de tu refugio, do quiera estés, los libros te llevarán a él. Entonces, te toparás con mundos mágicos que marcarán y guiarán tu vida”. De aquí nació mi iniciativa ‘Una novela para cada escuela’, cuyo objetivo principal es llevar literatura a donde quiera que haya lectores posibles, sobre todo jóvenes.
Para el Wilson Rogelio a los 57, cuando quedó finalista en aquel concurso internacional: “Mira, viejo, de ahora en adelante no pares de publicar ese arrume de obras que tienes listas, como sea, así no recibas ni un peso por ello, porque tú escribes es para ser leído y el tiempo se te acaba. Tampoco, de escribir hasta cuando el sol se ponga sobre Loma Gorda, la novia del Cerro Con Oro, porque aún te falta tanto por contar”. Estos son dos accidentes geográficos de una de mis novelas: ‘El frío del olvido’ y de varios relatos imperfectos subcontinentales.
6. Si pudieras conocer a un escritor vivo o muerto, ¿Cuál sería y por qué?
A Pablo Neruda, no solo para felicitarlo por su obra y estrecharle la mano, sino para darle las gracias por la influencia que de él llevo en mis venas.
7. Matarratón no es tu única obra, háblanos de las demás.
Trataré de citar de cada una de mis obras alguna frase que la identifique.
De las novelas publicadas:

a. Con derrotero incierto: Historia de cómo la pobreza, en especial la rural, afecta la vida de una persona desde su niñez hasta su adultez, por ende, a la sociedad en general.
b. El frío del olvido: Aquella era una sociedad que, teniéndolo todo, de todo carecía, quizá porque estaba condenada a repetir su triste historia.
c. La iluminada muerte de Marco Aurelio Mancipe: “Idalia, te cumplí con todo… lo único que me faltó fue hacerte feliz”, frase que marca el inicio del descalabro familiar, económico, político y criminal de aquel poderoso y temido gamonal.
d. Enfermos del alma: Cuando la ambición económica de unos pocos se impone sobre la necesidad más sentida de una sociedad: la salud.
Ahora, de algunas novelas inéditas, sin títulos, porque podrían cambiar durante el proceso editorial:
a. A ninguno se le puede obligar a ser feliz, tampoco infeliz. Esto se lleva por dentro y nadie nos lo puede robar, tampoco imponer.
b. De verdad que no entiendo el comportamiento extraño de la gente grande… Me da miedo pensar en llegar a ser adulta.
c. Cipriano afán no tenía, tampoco olvido. Lo movía el desquite, lo caracterizaba su frialdad pasmosa en todo lo que pensaba, hacía y decía.
d. Tres viejos, con el peso de sus historias a cuestas, deciden enmontarse en un peñasco inhóspito para tratar de olvidarse del mundo que los golpeó con saña. Sin embargo, no faltó quienes les fabricaran un motivo para morir.
e. Estudiantes de último año de bachillerato describen el mundo ambiguo e hipócrita que los rodea. A seis les costaría la vida, a otro, la forma para surgir y complicársela a los demás.
f. Aquel escritor que solo quería salir de la ciudad para ir a respirar el aire prístino de la ruralidad, en su periplo se topó con historias mitológicas que le impactaron su prosa y vida.
g. Jamás se imaginaron (ni supieron) que su éxito con las mujeres de su alocada juventud durante los setenta, al llegar al portal de los adioses les marcaría la senda final.
h. Pese a que el criminal social merece la muerte o la desgracia, o juntas, cuando sucede algo de esto solo se logra que su reemplazo sea peor y más cruel que aquel.
De los relatos subcontinentales imperfectos sería interminable citar así fuese una palabra. Son cerca de cien escritos, de los cuales hay publicados casi sesenta. Tal vez esto los resume: De lo poco que algo entiendo tiene que ver con la sinrazón del ser humano, capaz este de escupir fuego sobre sus congéneres y de llevar destrucción a cualquier lugar de la frágil casa que tiene de manera temporal, ¡prestada!, en la llanura universal.
De las narraciones románticas, de la compilación publicada, “Amé en silencio, y en silencio muero”: Es un canto al amor ingrato, una despedida a la juventud y un saludo lánguido a la senectud. De la que está en proceso: Sentires, meros sentires y remembranzas de juventud con vivencias de la adultez.
8. Si fueras uno de tus libros, ¿con cuál te identificarías más?
Cada una de mis obras tiene algo de mí, todas llevan mi ADN. Son mis hijos literarios. Por eso, tratar de preferir a uno de ellos, es algo así como cuando a los padres les preguntan que cuál hijo es el mejor.
De los publicados, quizá, ‘El frío del olvido’. De los inéditos, de pronto el de los tres viejos que cité para responder la pregunta anterior.
9. ¿Cómo ves el mundo literario en Colombia?
Como casi en cualquier país, ¡me imagino!, hay dos submundos. Uno muy pequeño, pero que está alineado con las circunstancias de tiempo, modo y lugar. Es decir, el de los autores que de alguna manera aparecen en vitrinas y a quienes les hacen películas y documentales. El otro es el gran submundo, el de los incómodos invisibles.
Esto en cuanto a los escritores.
En cuanto a los lectores, como escribí alguna vez un artículo, al parecer son una especie en vía de extinción.
10. ¿Nos puedes hablar de tus futuros proyectos?
En cuanto a escribir, tengo un compromiso literario para publicar cada mes un relato subcontinental imperfecto. Estos salen en la Revista Latina NC y en mis redes. También, hay dos novelas en desarrollo, tres en diseño y una segunda compilación de narraciones románticas en curso.
Durante el 2022 tengo un compromiso para publicar la sexta novela. Esta es sobre “Aquel escritor que solo quería salir de la ciudad para ir a respirar el aire prístino de la ruralidad, pero que en su periplo se topó con historias mitológicas que le impactaron su prosa y vida”. Esta saldrá en el primer trimestre del año que viene. Para mediados de año, quizá, publique la primera compilación de relatos imperfectos subcontinentales. Para finales de año, tal vez, salga la séptima novela.
Todo esto, desde luego, excepto lo de la sexta novela que tiene contrato, dependerá de si aparece o no una editorial o persona con alguna propuesta seria para encargarse del proceso de edición, publicación, comercialización y distribución de toda mi obra inédita. De lo contrario, seguiré escribiendo y publicando a mi ritmo y capacidad de billetera de pensionado hasta cuando el sol de los venados se ponga sobre Loma Gorda. Momento a partir del cual, entonces, ¡eso espero!, salten al tablado los Guardianes de los tesoros literarios del abuelo, es decir, mis nietos, para que hagan por mí lo que no alcance.
11. Si se te dijera que el 2022 te va a conceder un deseo ¿Cuál sería?
Algún reconocimiento literario, al cual, desde ahora, te estaría invitando para que me acompañes, cubras y difundas el evento.
12. Una de tus obras se titula El frío del olvido, ¿crees que el mundo editorial es frío y olvida fácilmente o piensas que cada obra es inmortal a pesar del frío?
Esta novela, ‘El frío del olvido’, que en sí son dos en una, cubre la historia de aquel país desde 1886 hasta 2007 y por premonición tres veces más este periodo hacia futuro. Su título, en síntesis, y como lo dices llevándolo al mundo editorial, se refiere a ese comportamiento, tan tristemente de los seres humanos, de solo vivir el momento, olvidando el pasado e ignorando el futuro. Razón por la cual, quizá, no solo la sociedad Mencino, la de esta novela, sino la humanidad entera está condenada a repetir una, y otra, y otra, y otra vez su calamitosa historia.

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