domingo, noviembre 21, 2021

El bullying no es un accidente de trafico

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Maria Beatriz Munoz Ruiz
Escritora y Directora de la revista digital cultural One Stop. Titulada como Community manager y Técnico en consumo, con formación en marketing digital y columnista internacional de la revista Pandemia, cultura contagiosa en la que colabora también con el seudónimo de La Dama oscura. Cuenta con 14 novelas publicadas, todas las encuentras en Amazon. Colaboradora de varias revistas internacionales. Nació el 12 de septiembre de 1977 en Granada (España). Cursó sus estudios en el colegio Sagrada Familia, pero quién realmente fomentó su pasión por la literatura fue su abuelo, alguien que marcó su carácter, y al que nunca olvidará.

Photo by RODNAE Productions from Pexels

La pandemia supuso para la gente un tormento, pero para muchos niños fue un respiro, una sonrisa al ver que no tenían que ir al colegio y enfrentarse a esos niños que les estaban haciendo la vida imposible.

Pero los gobiernos siguen sin tomar medidas, para ellos son daños colaterales, son como accidentes de tráfico imposibles de evitar, a pesar de ser vidas destrozadas que nunca se recompondrán y que tienen la sensación de no importar a nadie.

Los niños que acosan y hacen daño a otros, salen impunes y se ríen del sistema, pero supongo que, en un futuro, cuando salgan del colegio, será otra historia, allí no van a tener el respaldo de sus matones o matonas, en el mundo real, siempre se van a encontrar con alguien más fuerte.

Sus notas suelen ser nefastas y su falta de esfuerzo y trabajo, van a hacer que terminen la enseñanza obligatoria con más pena que gloria, por lo que los que no terminen en la cárcel, van a terminar en un trabajo donde su chulería se esfumará ante cualquier jefe que no vale nada, pero al que deben respetar.

Ese es el futuro que normalmente les espera a los acosadores, bueno, solo existen excepciones, y esas excepciones se dan cuando sus papis son ricos y les consiguen un trabajo de lujo, entonces, se aburren y empiezan a experimentar con drogas, hasta que un buen día van colocados hasta arriba y tienen un accidente con su cochazo.

Pero ya sabéis, todo esto son únicamente suposiciones mías, lo que sí puedo afirmar es que la enseñanza obligatoria, para muchos niños, se convierte en un infierno.

Si el sistema intenta evitarlo, pero los acosadores siguen triunfando, entonces algo no se está haciendo bien.

En cada rincón del mundo están siendo acosados miles de niños, algunos lo superan y otros no, ¿Cuál es el problema? En mi opinión existen unos cuantos, pero el hecho de que los colegios sean mixtos, ha hecho que de treinta niñas donde elegir amigas, haya pasado a quince, encima se suma el hecho de que al estar niños y niñas, unos quieren impresionar a los otros y viceversa, así que todos luchan por destacar y quitarse de en medio al que les haga sombra.

En el colegio, el niño o niña que triunfa es el que saca malas notas, el que es mal hablado y no le tiene ningún respeto a los profesores; ese es el popular, el intocable y el rey de la manada, luego están los cobardes que lo siguen para sentirse importantes y para obtener su protección.

Son muchos los problemas que existen en este sistema donde no se protege al menor, pero más grave es no poner medios para evitarlo. Según las teorías del desarrollo del niño, es necesaria la sociabilización y el afecto, pero si eso falla en el sitio en donde debía encontrarlo el niño, entonces… ¿Cómo solucionarlo? La solución es insuficiente, lenta y poco efectiva por parte de todos, pero si esa sociabilización es perjudicial para el niño, ¿no sería mejor eliminarla y crear a un niño lleno de seguridad en sí mismo aprendiendo con profesores particulares regulados por el gobierno, pero en su casa? Esa opción ya se ha planteado en algunos países, siempre que al niño se le apunte en actividades extraescolares para que se relacione con otros niños.

Otra solución serían cámaras y micros, ah, perdón, no se puede porque se vulnera la intimidad del menor, pero sí que no pasa nada cuando se vulnera la seguridad del menor acosado, un poco absurdo ¿no? Sin embargo, todos los días entramos en centros comerciales donde estamos siento observados exhaustivamente y no hemos dado autorización para que graven a nuestros hijos. Entonces… ¿Por qué parece una idea tan descabellada? Estoy segura de que solo se opondrían las madres de los niños maltratadores, pero si no hay nada que ocultar, ¿Por qué no hacerlo?

En cambio, como medida extrema, se expulsa al niño una semana, cosa que, en vez de ser un castigo, supone un triunfo para el niño.

Lo que se debería hacer, es obligarlo a ir al colegio todas las tardes durante una semana. La expulsión es un premio, pero parece ser que los adultos se han vuelto tan estúpidos al crecer que no comprenden nada de esto.

En vez de estar tan preocupados en hacer que la gente diga “todes” y pagarle una gira a una niña para decir que reciclemos, ¿Por qué no buscáis solución al bullyng y salváis a los hijos del futuro? Ah, perdón, que eso es trabajar.

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