sábado, noviembre 20, 2021

Un cubrebocas de cobre y plata para prevenir el Covid-19

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Quitzé Fernándezhttps://www.amonite.com.mx
Amonite es un sitio dedicado a la divulgación científica para niños y jóvenes. Somos un grupo de amigos que escucha, cuenta historias y las plasma en algo parecido a un papel. Por medio de la ilustración y los medios audiovisuales buscamos acercar las novedades de ciencia y tecnología con un lenguaje accesible para todos. Amonite es un proyecto binacional editado y diseñado entre México y Argentina. Nace en 2017 a iniciativa de Quitzé Fernández, quien obtuvo en 2013 el Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, convocado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt), con la crónica La mujer que encontró dinosaurios en el patio de su casa. A él se unieron los ilustradores Daniel Galindo y Jess Silva, que han generado trabajo visual para diarios e instituciones del norte de México; y más adelante los periodistas José Juan Zapata y Jessica Jaramillo, en la edición y generación de contenido, desde Buenos Aires, Argentina. Todos ellos forman parte del staff permanente de Amonite, junto a un grupo de colaboradores que aportan sus visiones periodísticas, visuales y literarias del mundo de la ciencia.

Científicos del Instituto de Investigaciones en Materiales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), liderados por la doctora Sandra Rodil, crearon un cubre bocas antimicrobiano al que llamaron SakCu.
Por: Laura Puentes

Desde marzo del 2020 el cubrebocas pasó a ser una prenda más de nuestra vida cotidiana, como una medida para prevenir el aumento de contagios de Covid-19. Sin embargo, en más de un año de contingencia este objeto de protección ha sufrido mejoras y cambios.

Nuestro país no ha sido la excepción, ya que desde el 2019 un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones en Materiales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), liderados por la doctora Sandra Rodil, crearon un cubre bocas antimicrobiano con un material registrado como SakCu.

Su nombre nace a partir de la palabra maya Sak que significa “plata” y Cu la cual es la sigla del elemento “cobre”, ambos elementos usados en los recubrimientos de este cubre bocas. Así que te invitamos a leer más sobre este proyecto.

Todo antes de la pandemia
Desde hace varios años la doctora Rodil ha trabajado la investigación de recubrimientos con propiedades anti bacteriales. A inicios del 2019 una empresa se acercó a solicitar una colaboración para desarrollar un recubrimiento para cubrebocas que tuviera propiedades antivirales y antifúngicas (contra hongos).

Sin embargo, por cuestiones técnicas el proyecto no logró concluirse en aquel año, pero la investigación estaba ahí, latente, para generar una propuesta y crear el cubre bocas con un recubrimiento con una mezcla de plata y cobre.

Para inicios del 2020, con la ayuda de un estudiante, quien realizaba su tesis de licenciatura, se comenzó a desarrollar este proyecto. Según explica la doctora Sandra, él se dedicó a realizar los depósitos de plata y cobre sobre el material.

Durante la pandemia la Universidad suspendió actividades como medida de prevención y las facultades se quedaron sin asistencia estudiantil. “Ya viendo el problema de la pandemia, y el asunto de que a transmisión principalmente se basa en aerosoles, ahora con más razón hay que seguir desarrollando este proyecto”, comentó la doctora.

Colaboración entre instituciones
Uno de los pasos más complejos a los cuales se enfrentó el equipo desarrollador del cubrebocas, fueron las pruebas para analizar si la mezcla de plata y cobre depositada en polipropileno conseguía la necesaria protección viral.

En el Hospital Juárez de México se realizó el análisis de la nanocapa y la revisión de la inactividad al SARS-CoV-2. Todo esto fue complejo, ya que durante el pico de contagios de la pandemia los equipos se usaban en pacientes enfermos.

“La parte difícil no solo fue estar trabajando durante la pandemia, sino la colaboración técnica a la par con otros investigadores y con otros doctores para poder realizar esto”, menciona la doctora Rodil.

Además del Instituto de Investigaciones en materiales, también participaron otras instituciones como el Instituto Nacional de Rehabilitación, el Instituto de Investigaciones Biomédicas y la Facultad de Odontología.

Aunque por el momento no han realizado colaboraciones con instituciones extranjeras, si hay personas fueras de México interesados en el desarrollo de SakCu.

El sector salud en la mira
Para este nuevo cubrebocas, según la doctora Sandra Rodil, se tiene pensado desarrollar tres capas. Además la nanocapa de plata y cobre sería depositada en poliéster, y “tendría la capacidad de dar una buena calidad de filtrado y se podría lavar dos o tres veces”.

En este tipo de cubre bocas el costo de elaboración sería menor cumpliendo con las normas establecidas, con lo cual se podría comercializar de manera accesible para el sector salud.

Aunque en el comienzo de este proyecto nadie imaginaba lo que vendría después con la pandemia, los investigadores veían esto como una solución para quienes trabajan en los hospitales. “A nivel de hospitales sabemos que el ambiente puede estar muy cargado de bacterias”, menciona la doctora Sandra.

Al principio de la contingencia existía controversia sobre el uso del cubrebocas y la duda de si ayudaba a evitar contagios. Sin embargo, con el paso de los días descubrimos que era una forma de cuidado óptima: “Nos damos cuenta que es una buena herramienta de protección. Entonces, esta solución que estamos proponiendo es el primer paso y debemos enfocarla hacia el futuro”.

El cubrebocas estará próximamente disponible en la Tienda UNAM.

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