martes, octubre 19, 2021

Homo sapiens, de animales a dioses

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Maria del Refugio Sandoval Olivas
Hgo del Parral, Chihuahua, México La pasión por escribir se manifestó desde su juventud, consolidando su primer encuentro formal, con su participación en el año 2002 en Historias de Migrantes, en el 2007, responde a    convocatoria emitida por la SEP y su historia de vida docente es seleccionada en la antología“Huellas en el tiempo”. En el 2009 publica el libro autobiográfico “Anhelos, sueños y esperanzas”, en el 2011 “Una Rosa sin Espinas”, 2013 es antologada en “Experiencias directivas exitosas”, 2015 y 2016 antologada en “Monografía de Competencias docentes”, convocadas por ENSECH; colaboradora en el Diseño de guías estatales para trabajar los Consejos Técnicos Escolares, autora de varias ponencias publicadas digitalmente,  como “Oralidad de la Lengua” en Argentina,  asistente y ponente en Congresos Educativos, dictaminadora del Congreso Nacional de Investigación Educativa, cuento “Dulce” publicado en 2018,  “Suspiros rotos” poemario publicado en 2019, cuentito “La navidad y yo” 2019; además,  es editorialista semanal en el periódico “El Sol de Parral”. Jubilada de SEP en el 2017 sigue aportando al sector educativo como: tallerista para padres de familia, docentes, alumnos y público en general. Conferencista en distintos niveles educativos en el estado de Chihuahua. Participante activa en los “Encuentros de escritores parralenses” Cuenta cuentos en preescolar y primaria. Practica el cachibol, en la Delegación de jubilados y pensionados DIV2 Socia activa de la Benémerita y Centenaria “Sociedad Mutualista Miguel Hidalgo”

El filósofo Parménides expresa una frase cuyo trasfondo sumerge en un análisis de trasfondo profundo: “Nada viene de la nada, o de la nada, nada proviene”, es un juego de palabras que lleva a la reflexión de reconocer que hay un principio metafísico que explica que el origen del universo tiene una causa, porque esa es precisamente la connotación de la palabra «todo lo que existe».

La evolución permite el cambio. Estas son algunas de las premisas que sustenta el libro “Sapiens, animales a dioses” (1976), de Yuval Noah Harari, historiador y filósofo israelí, que invita a hacer un viaje a través del tiempo y reconocer el trayecto del homo sapiens en la tierra; contraponiendo las visiones absolutas y dando paso al pensamiento ecléctico, a partir de la proposición de que «nada es absoluto»
todo está en constante cambio, el cual es lento y gradual, pero consistente.

Primeramente, lleva de la mano al lector, explicando la capacidad del hombre de adaptarse, dando respuesta a las condiciones más adversas y hostiles, que enfrentó durante el tránsito por los distintos continentes; esa revolución cognitiva que fue mostrando el cómo solventar las necesidades básicas de sobrevivencia: alimento, abrigo y techo. Realza la importancia del lenguaje como elemento clave y fundamental de la comunicación. En este orden, no existe el dinero, ni la propiedad privada, ni la justicia. Del cómo pasó de ser nómada a sedentario, reconociendo esta etapa como una revolución agrícola, donde ya no solo cazaban presas, sino que se dedicaban también a sembrar y recolectar frutos y alimentos.

Al vivir en comunidades sociales, todo era de todos, incluso los hijos; existía una economía de favores que proporcionaba el uno al otro, lo necesario para la subsistencia, hasta que va emergiendo la delimitación en los esquemas sociales donde surge el orden familiar. La población empieza a incrementarse y nace el trueque, como intercambio de bienes y productos. Esta situación propicia la necesidad de un sistema de escritura y tabla de valores para llevar un registro y conteo de los intercambios, siendo así como los sumerios de Mesopotamia, implementaron en el año 3000 a.C. las tablas de arcilla para grabar símbolos incipientes de escritura que tuvieran un significado para ellos, naciendo también en ese momento la contabilidad.

En esa tercera revolución, la denomina: unificación de la humanidad se dan las jerarquías de poder, surgen los imperios, los códigos de leyes y costumbres; generalmente el poder era atribuido a un designio divino que reestructuraba el orden para la coexistencia. Asimismo, es en esa etapa donde el patriarcado empieza a cobrar relevancia, predominando los más fuertes sobre los más débiles. Las monarquías son otro orden social, su expansión y predomino se conoce como invasión, guerras, muertes, pero también como avance a la ciencia y al progreso; tal es el caso de la Reina Isabel, quien creyó en el genovés Cristóbal Colón y le financió su viaje al nuevo mundo por el Atlántico; posteriormente, el navegante James Cook, conquistó Australia en el siglo XVII.

Los claro oscuros son múltiples, ya que en función de su conquista acabaron con culturas y civilizaciones enteras; basta recordar las culturas mesoamericanas y el exterminio de que fueron objeto para extraer sus riquezas; hasta que los pueblos cansados de los abusos cometidos, se levantaron en armas para proclamar su independencia.

En otro orden de ideas, se replantea el sistema del capitalismo, como herencia cultural que data de ese tiempo, donde se da primacía a la obtención de bienes materiales, así como la fuerza que el dinero otorga en toda la extensión de la palabra, coexistiendo además, con tres grandes poderes: el monetario, el imperial «entendido como forma de organización política» y el poder religioso, que se apodera del raciocinio y fuerza de voluntad de sus creyentes, privándoles la visión reflexiva y analítica.

Esta tercera revolución alude a formas más complejas de la sociedad, a constructo más refinado, que lleva por nombre globalización, donde el mundo es un gran mercado y todos sus habitantes, clientes potenciales.

La cuarta y última, es la revolución científica, expandiendo la visión y comprensión de entender cómo funciona el mundo, pudiera pensarse que la evolución de la ciencia data a partir del Renacimiento, «movimiento artístico y cultural que predominó después de la edad media, entre los siglos XV y XVI, la iglesia pierde poder y la ciencia entra por la puerta grande, empiezan a surgir todo tipo de avances y descubrimientos.

Solo por nombrar algunos de los grandes eventos que acontecieron en el siglo XX, la primera guerra mundial (1914), la segunda, (1943), el genocidio auspiciado por los Nazis, el hombre llega a la luna (1969), el levantamiento y caída del Muro de Berlín (1961-1989), terribles desastres naturales, destrucción de los ecosistemas, la tecnología y su impacto, desaparición de hábitats y especies animales, conquista del espacio, la nanotecnología y un sinfín de acontecimientos que al observarse con detenimiento dan cuenta del proceso evolutivo de nuestra especie.

Esta breve reseña conlleva la intención de propiciar un análisis reflexivo en cuanto a la importancia de reconocer este proceso, ya que conocer los antecedentes, permite abrir un abanico de comprensión a los hechos.

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