domingo, octubre 24, 2021

La cara oculta de la cámara

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Maria Beatriz Munoz Ruiz
Escritora y Directora de la revista digital cultural One Stop. Titulada como Community manager y Técnico en consumo, con formación en marketing digital y columnista internacional de la revista Pandemia, cultura contagiosa en la que colabora también con el seudónimo de La Dama oscura. Cuenta con 14 novelas publicadas, todas las encuentras en Amazon. Colaboradora de varias revistas internacionales. Nació el 12 de septiembre de 1977 en Granada (España). Cursó sus estudios en el colegio Sagrada Familia, pero quién realmente fomentó su pasión por la literatura fue su abuelo, alguien que marcó su carácter, y al que nunca olvidará.

Desde que comenzó la pandemia, nos hemos tenido que acostumbrar a nuevas formas de relacionarnos. Lo bueno es que nos hemos globalizado y se nos ha dado la oportunidad de relacionarnos con personas de todo el mundo. En mi caso, ha sido el escritor, poeta y articulista internacional nicaragüense

Carlos Javier Jarquín, quién me ha dado ese empujoncito que me faltaba, ya que, en menos de un mes, me ha invitado a tres eventos literarios con distinguidos escritores y poetas de distintos países.

El caso es que cuando veis a la gente salir en pantalla, no conocéis lo que sucede en esos momentos previos a tomar la palabra ante miles de personas. Aún estoy buscando a los pajarillos que me fastidiaron el vídeo con su inoportuno cantar el 4 de junio, recital poético al que me invitó Carlos, en conmemoración del 123 aniversario del escritor y poeta granadino Federico García Lorca, evento organizado por el escritor y poeta panameño Edwin Chacón director del sitio web Panamá poético.

Unas semanas antes, el 14 de mayo, Javier me invitó a un evento en honor al cumpleaños de la poeta puertorriqueña Tania Anaid Ramos González, AZULA. Acudieron grandes escritores y disfruté con cada poema y palabra que le dedicaron desde la seguridad de mi cámara en off, suerte que cambié mi camiseta de snoopy semitransparente por una más elegante, por supuesto, mis pantalones de pijama se quedaron, y con la tranquilidad de quien cree que no va a salir en directo, me puse a cenar.

Estaba disfrutando de mi ensalada de aguacate, cuando de repente, escuché mi nombre, casi me atraganto, ¡Me estaban dando paso! No sabía si escupir el aguacate que tenía ya en mi boca o tragármelo, opté por lanzar el plato al otro extremo de la mesa, y masticar rápidamente. Pero de los errores se aprende… o no, ya que repetí caos el jueves de junio, día en el que Javier, acompañado por Libertad Betancourt, me entrevistaban para la Feria Virtual del libro de Nueva York. Quién pudo ver la entrevista, vio a una escritora perfectamente preparada, pero… ¿os gustaría conocer mis momentos previos? Pues veréis, por la mañana estuve pensando el sitio donde iba a situarme, pero, segura de que me daría tiempo lo dejé para más tarde.

Esa tarde tenía que estudiar con mis hijos el examen de lengua, pero las horas pasan volando cuando empiezas a hacer análisis sintácticos, así que terminamos de estudiar a las 22:30 de la noche, ¡ya iba tarde! ¡otra vez! No me lo podía creer, debía cenar, arreglarme, ver donde me ponía… Eran las 23:15 y empezaba a maquillarme rápidamente, no tenía la ropa preparada, tuve que quitar el plástico de mi nuevo rímel a bocados porque no se abría. Las 23:25 ya, me dejo el móvil en el baño y salgo a correr a vestirme, el móvil suena, lo ignoro, me estoy vistiendo, mi hija me dice que me llama Carlos Jarquín, cuando una de mis manos se queda libre voy a cogerlo y se corta, salgo a correr descalza hacia el salón con el móvil en la mano, con mi melena parecida a Mérida después de haber montado en el toro mecánico. Aparto a mis hijos por el pasillo, una vez en el salón cojo el trípode y vuelve a llamar Carlos, descuelgo mientras salgo a la terraza, me dice algo apurado y con tacto, que debo salir ya en directo. Coloco el trípode en la mesa de la terraza, cojo la silla y arrastro el tendedero de la ropa al otro extremo. 3, 2, 1, acción, allí estaba yo, descalza, aparentemente perfecta simulando llevar media hora preparada.

Cuando escuché la introducción de Libertad Betancourt, por fin pude relajarme, su inglés perfecto, su sonrisa amable y su hermoso y amigable rostro, hizo que olvidara el caos de unos segundos antes y me centrara en esa mujer que me hablaba desde Houston, Texas, una profesional que junto a Carlos Javier te transmite calma. Gracias Carlos, gracias Libertad, que, por cierto, espero tus magníficas fotos para nuestra revista, y gracias a todo el equipo que hay detrás de este proyecto por haber hecho posible este hermoso encuentro con gente de todos los países.

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